LA MUERTE

 

Alguien definió la Muerte como…..”una cesación de la conciencia objetiva del mundo físico por un tiempo relativamente mas largo que el sueño ordinario”

Raymond Bernard, místico francés Rosacruz, dijo que ‘ En cierta manera es mejor que la muerte sea considerada con cierta aprehensión. De lo contrario, si la verdad fuese conocida, cada uno estaría constantemente deseando ese prometedor acontecimiento”

También dijo: “Lo que los hombres llaman la muerte, es un acto de amor y puede que uno de los mas grandes, pero ellos no pueden darse cuenta de ello mientras estén viviendo en el plano físico”

Muchos nos pasamos la vida preocupados por nuestra  Muerte pero no nos  proponemos a indagar cuál es nuestro propósito en esta vida. Cuando descubramos cuál es el propósito de la vida y especialmente el nuestro, entenderemos qué puede ser la mal llamada muerte y si después de esta vida va a haber algún tipo de conciencia frente a lo que ocurre después de fallecer.

Si aceptamos el hecho de que somos unos espíritus encarnados en un cuerpo físico llamado ser humano, y que ese espíritu es eterno, entonces el cuerpo físico no es mas que un vehiculo finito que utiliza el espíritu para cumplir con sus propósitos.  Entonces por qué preocuparnos cuando nuestro vehiculo se deteriora, se daña y se acaba?

No hay problema. Si no hemos completado nuestros propósitos como Espíritus, como Almas que somos, y aun tenemos asuntos pendientes qué equilibrar, o misiones que cumplir, necesitaremos de un Nuevo Vehiculo,  uno cero kilómetros. 

Siendo entonces Concientes de la Vida y nuestra Misión,  nos queda fácil entender que puede ser La Muerte y todo su proceso. Porque para eso hay que estar  “atento”. Es mejor morir concientemente que esperar a ver qué pasa.

Preparémonos desde ahora entonces para algo de lo cual no hay escapatoria.

Pero si  entramos en la  clasificación del Ser Básico, esta plenamente justificado que se tenga miedo a  la Muerte.

Talvez cuando este cerca ese momento, nos ataquen elementos sentimentales, como que va a pasar con mis hijos, con mi familia, con mis bienes, quienes los irán a disfrutar ahora que no voy a estar. Talvez nos ataquen sentimientos de culpa por cosas que se hicieron y por las que no se hicieron, talvez nos preguntemos ahora si valió la pena tanto esfuerzo en la vida por obtener logros y reconocimientos y si será que todo se pierde con la muerte. Qué será de mi entonces, habrá algo mas allá, o todo termina  aquí.

Se tiene miedo a lo desconocido, y el primer desconocido es uno mismo.

 

 

 

 

Anatomía de la Muerte

 

Se dice que Dios amasó un trozo de barro y mediante un soplo le dio vida al hombre y que además lo hizo a su imagen y semejanza.           

Todos los seres vivos estamos compuestos por unos elementos que a su vez son elementos de los que esta hecho el universo. Estos son La Tierra , El Agua, El Fuego y el Aire. Ese muñeco hecho de barro, es Tierra, para poder amasarlo y darle forma necesita Agua y para poder darle solidez y consistencia, necesita calor: Fuego, y por fin con un soplo, Aire y aparece la vida.

Durante el proceso de la muerte, se van perdiendo estos elementos de los cuales estamos hechos, partiendo del más denso:

1.      La Tierra. La tierra es la que nos permite colocar nuestros pies para sentirnos firmes. El moribundo al perderlo siente pesadez, desequilibrio y finalmente pierde su movilidad. Por eso terminamos en la cama.

2.      El segundo elemento que pierde es el Agua. Sus líquidos vitales se ven disminuidos, entonces su sensación es de ver el lugar nublado, aguado, inundado, oscuro..

3.      El tercer elemento que pierde el moribundo es el Fuego. Siente sed, sensación de ver chispitas volando, resecamiento y perdida de brillo en sus ojos, enfriamiento del cuerpo. Hay perdida de toda discriminación intelectual.

4.      El último elemento que pierde el moribundo es el Aire. Sin aire no se puede vivir. El moribundo experimenta inhalaciones intermitentes cortas y exhalaciones largas. Movimientos involuntarios. Visión de una lejana luz. Son lo que llamamos los estertores de la muerte.

Dicen los maestros que posteriormente se experimenta como una gran fuerza que abandona nuestro cuerpo físico a través de la coronilla y dicen que es la manifestación misma de la esencia divina semejante a la luz de mil soles a la vez.

Dentro de esa luz esta nuestra familia cósmica, la misma que nos acompañó cuando vinimos a este mundo, y los seres protectores de nuestras creencias como los Santos, Jesucristo, Buda, etc. Y lo que deberíamos hacer en este momento es identificarnos y sumergirnos dentro de  ese magnífico resplandor.

Muchas personas consideradas como seres básicos con un alto grado de adhesión a la materia  desaprovechan esta oportunidad  real en su destino pues piensan que aun están vivos y que esa tan intensa luz puede dañar sus ojos,  especialmente ocurre, al parecer, en aquellas personas que fallecen  en un accidente, un suicidio o de repente,  agarrándoles la muerte por sorpresa. Algunos de estos seres después de desencarnados quedan suspendidas en una dimensión intermedia por muchos años convirtiéndose en lo que muchos dicen son apariciones, almas en pena, espíritus, etc.

Una vez allí, un Consejo kármico calificara  nuestro grado de evolución espiritual y podríamos quedar liberados de las cadenas de las múltiples experiencias en el plano terrenal o continuar el ciclo de aprendizaje con una nueva misión que cumplir en el plano terrenal o en otro.

Es por eso y por muchas otras razones que es mejor estar preparados para algo que es lo mas seguro que tenemos y no hay motivo, viéndolo así, para tenerle miedo o rehuir a hablar de ello.

Aprendamos pues,  a prepararnos a morir concientemente.

Este breve escrito ojala sirva para aquellos que no se han involucrado con este tema tan apasionante para que se interesen en indagar más,  a consultar con sus maestros, a leer testimonios de grandes maestros, a ver la vida y la muerte con mayor objetividad, a involucrarnos con el universo, a percibir la presencia divina hasta en el mas diminuto de los seres, en las flores que crecen y se nutren de la estiércol de otros seres. A verse así mismo como parte de esa telaraña que es el universo cósmico….

 

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